Historia de Cantabrana
Historia y personalidades del Valle de Caderechas.
La historia de nuestros pueblos, nuestras villas, se han forjado a través de los siglos por la suma de las vivencias personales de aquellos que fueron oriundos de esta hermosa tierra que los vio nacer. Las circunstancias personales de aquellas familias Caderechanas, sus vivencias, el emprendimiento forjado ante la necesidad, las migraciones, sus sentimientos y como no sus desarraigos, forjaron los que hoy entendemos como la historia del valle de Caderechas. Que los inquietos e inconformistas rebusquen en los rescoldos del pasado, para lograr recuperar la historia y vivencias de nuestros antepasados.

Historia de Cantabrana.
Nos podemos perder en cientos de datos que hacen referencia a la Villa de Cantabrana. Para agilizar y amenizar esta entrada histórica, haremos una exposición de los hitos históricos en los que el valle de Caderechas y la villa de Cantabrana fueron protagonistas.
En las primeras décadas del siglo XX, se realizan prospecciones en Cantabrana, datando que hubo asentamientos en la Edad de Bronce final, 1600 a.C y 1000 a.C. con importantes hallazgos. El territorio cántabro, estaba dividido en tribus, la que estaba asentada en Cantabrana, Bentretea o Terminón, fueron los cántabros Coniscos. Las continuas refriegas de los cántabros y Astures con sus vecinos Autrigones o turmódigos (que estaban bajo el amparo del impero romano) acabaron por iniciarse las llamadas Guerras Cántabras, donde las ocho legiones del Emperador César Augusto, se enfrentaron con estas tribus del norte, con el objetivo de culminar la larga conquista de la península ibérica en el periodo 29-19 a.C.

Llegaron los visigodos en el siglo V, desde los pirineos, pueblos bárbaros que, terminando con la hegemonía del imperio romano en la península ibérica, llamada Hispania, a finales del siglo VII. Estos a su vez, fueron víctimas de la invasión musulmana iniciada en el año 711. Y durante ocho siglos los musulmanes dejaron su impronta en la península Ibérica.
La reconquista iniciada en el norte desde los reinos cristianos de Asturias y León, en sus avances, repueblan las tierras yermas de lo que hoy conoceos como la comarca de la Bureba entre los siglos VIII-X.
Es en esa época que podemos fijar también los asentamientos altomedievales en los términos de la villa de Cantabrana. Restos de eremitorios y tumbas excavadas en roca, nos dan fe de ello. La primera referencia escrita sobre la villa de Cantabrana, la encontramos en la cara fundacional del Monasterio San Salvador de Oña, el 12 de febrero del 1011. Encontramos otro documento fechado en 7 de septiembre de 1338, donde se detallan los términos próximos a la Bureba, que están anexionados al Monasterio de Oña. La cultura de los cultivos de los frutales, que ha permanecido vigente hasta nuestros días, ya aparecía en documentos fechados en el 1032, en el Monasterio de San Salvador de Oña. Ya en 1528, el centenar de lugares que comprende la merindad de la Bureba, aparecen distribuidos por primera vez en siete cuadrillas. Entre ellas la cuadrilla de Caderechas, donde está integrada la Villa de Cantabrana. Ese mismo año de 1528, se instaura el Censo de Pecheros de Carlos I, donde también tenemos la referencia de Cantabrana. El pleito de Hidalguía expedido en 18 de abril de 1696, con la real Cédula expedida por el rey Carlos II, declara a todos los vecinos de la Villa de Cantabrana Hijosdalgo.


El censo pechero, el catastro del Marqués de Ensenada, o el censo de Floridablanca, además del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Pascual Madoz, entre otros, nos proporcionan importante información de la evolución de la población en la Villa de Cantabrana. Su cenit de población fue en el siglo XIX, con una fuerte decadencia a partir de mediados del siglo XX. No podemos olvidar la relevancia histórica de la creación del 4º batallón de Iberia en mayo de 1812, durante la Guerra de la Independencia en la Villa de Cantabrana.
Hoy día la Villa de Cantabrana, tiene un brillante futuro, atendiendo a la cantidad de niños que corretean por sus calles en las épocas estivales y el cálido acogimiento de personas que se acercan y quedan prendidos de sus gentes.



El sentimiento de permanencia y el arraigo sembrado durante años en las familias enraizadas en esta Villa de Cantabrana, nos hace ilusionarnos en proyectos tan queridos como el cuidado de nuestra Iglesia de Santiago Apóstol, la muy conocida Feria de la Manzana en su XII edición, o los preparativos de las concurridas fiestas de Santiago y San Roque, gestionadas por los propios vecinos de Cantabrana.
La vida activa de Cantabrana, se percibe claramente durante todo el año. Impresiona como en los fines de semana más duros del invierno, la vida no decae, mucha culpa de ello, se lo debemos a José Carlos, María y familia, que durante todo el año están al frente del Bar de Cantabrana. Punto neurálgico de la Villa y del Valle de las Caderechas.

